
En los últimos meses y luego de vaivenes en las circunstancias políticas, el teatro en Venezuela ha pasado de insipiente a emergente en el mundo del entretenimiento local, y es que si alguien pensaba que en Caracas no había nada que hacer, solo es necesario pasar por ciertas avenidas de esta ciudad, como la Río de Janeiro, para poder observar el variado catalogo de obras que están sobre las tablas.
Como si hubieran muchas salas y teatros, un sin fin de monólogos se presentan en la actualidad, y por eso este encabezado, pareciera que todos tienen un mensaje que dar y debe ser algo muy personal porque no se pueden dejar acompañar por alguien más. Las experiencias con las mujeres de Luis Fernández en “No eres tú, soy yo”, Los clásicos feministas de Mimí Lazo y el “Aplauso va por dentro” o “No seré feliz, pero tengo marido”, Luis Chataing con “Ahora me toca a mí” Daniel Sarcos con “Mi vida no es tan sensacional”, Enrique Lazo “Con todo y lazo” y hasta los “Orgasmos” de Norkis Batista están presentes sobre las tablas venezolanas.
Con la alta oferta cultural, se han tenido que habilitar salas de presentación de bancos, colegios, clubes nocturnos, conchas acústicas que han hecho posible que se inviertan en nuevos locales privados como el Teatrex del Hatillo… y es que con el cierre de RCTV y del Ateneo de Caracas pareciera que cualquier grada o escalinata es buena para presentar algo. Obviamente es un entretenimiento que difícilmente puede competir con los costos del cine, pero bien puede valer la pena esos minutos antes que ver otro éxito taquillero de Hollywood.

